Los primeros videos que se fueron colgando en diversas páginas se exponían con una mera intención de dar a conocer algún hecho en particular, pero sin tratar de obtener una rentabilidad por ello.
Con el tiempo, muchas webs de medios de comunicación o de contenidos en general, han explotado las posibilidades que les ofrece el poder hacer llegar contenidos audiovisuales a sus clientes potenciales.
Este negocio tiene dos aspectos diferentes. Por un lado la venta directa de contenidos de un modo similar a cuando vamos a alquilar una película o documental. De este modo se asemeja a una especie de videoclub virtual en el que pagamos aquello que consumimos y vemos el contenido deseado.
Otra opción es la inserción de anuncios o mensajes publicitarios que se realiza en muchos caso por los medios de comunicación para obtener ingresos a la hora de mostrar una noticia en particular.
De hecho los anunciantes han utilizado esta última opción para mostrar gran parte de sus campañas a un coste mucho menor y con una repercusión gracias a la cantidad de visitantes que pueden acceder a cada página, y a su inclusión en grupos de redes sociales.
YouTube permite aunar estos dos modelos de negocio y ofrece tanto canales especializados, en este caso cobrando un canon de uso a los emisores de contenidos, ya sean grupos de música, canales de televisión, etc…, como anunciantes que simplemente desean que su video sea visto de manera multitudinaria.

Imaginemos: resulta que tú y tus amigos sois amantes de la música, o simplemente habéis hecho un grupo para ser un poco más populares.

¿Qué fácil resulta subir un vídeo a YouTube, verdad? Te registras con un nombre de usuario, haces 